El mundo sigue girando y tu sigues girando.
Después te enfrentas a la cruda realidad: que no hay cambio.
Tu personalidad esta tan formada que no eres nada más que un continuo...
Y que tus anhelos, tus deseos y todas tus fantasías son eso nada más que fantasías sin nada que lo acompañe, es como un entrecot sin aderezos.
Así te desenvuelves en este mundo de locos que es la medicina, gente saltando de un lugar a otro sin armonía ni concierto.
Pero has de mantener la cabeza en tu sitio, ya que si no la inercia te lleva y al final no eres nada más que un espectro (ser espectral)
Y es que no hay nada que hacer, todo depende de otros y uno es una pieza más del engranaje, prescindible siempre y molesto en ocasiones.
Pero hay que saltar y enrocarse cuando es necesario, por eso te escudas en tu mesa de cartón, para realizar tus sueños, pero que sueños?, los tuyos o los de otros (mente disgregada).
En fin que aquí estamos y que es posible que no salgamos nunca de la rutina, pero al menos estamos donde inicialmente quisimos estar.
Maldita Medicina.
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